Chess nació en la calle pero hace dos años, cuando él tenía ocho meses, encontramos la mejor familia para él. Inicialmente fueron familia de acogida, pero la dulce personalidad de Chess se ganó sus corazones y fue finalmente adoptado y se convirtió en un miembro más de la familia. Durante estos dos años ha vivido en un hogar, recibiendo los mejores cuidados veterinarios, comiendo los manjares más exquisitos, y sobretodo, ha recibido amor y cariño incondicional que él devolvía con creces.

Sin embargo, el destino es caprichos y Chess desarrolló en otoño una enfermedad incurable contra la que perdió la batalla el pasado sábado. Su familia ha estado cuidando de él hasta el último momento, no le ha faltado de nada y jamás han dejado de luchar para que recibiese todas las atenciones veterinarias que necesitaba, en todo momento nos han hecho partícipes de ello, y todos hemos luchado esta enfermedad junto a Chess. Ha tenido buena calidad de vida a pesar de su enfermedad, y cuando llegó el momento de partir, se fue rodeado de amor y cariño.

Chess ya corre al otro lado del arcoiris junto a sus hermanos, quienes partieron antes que él y nunca pudieron conocer el calor de un hogar. No hemos podido celebrar su tercer cumpleaños pero sabemos que su vida, a pesar de ser corta, ha sido plena y feliz.

Una estrella más brilla en el cielo, pero la marcha de Chess ha dejado un vacío enorme aquí abajo.

Gracias Chess por haber formado parte de nuestra vida, y gracias familia por haberlo amado y cuidado tanto.